5-10-2016 GRENADA- LA BLANQUILLA


5-10-2016   GRENADA- LA BLANQUILLA


 A las 6 de la mañana estamos rumbo al 280º, 170 millas hasta nuestro próximo fondeo en la deshabitada isla de la Blanquilla, perteneciente a Venezuela.

!!BYE BYE!! GRENADA

LAS CORRIENTES
Hemos intentado recopilar información sobre la isla, pero nadie que conozcamos ha estado nunca allí, solo algunas imágenes en internet y un pequeño relato de un navegante mexicano que explica un poco los dos fondeos, y que aparte de una base militar no hay nada ni nadie.
La salida de Grenada nos sorprende y hay más de 15 nudos de SE., esto me hace albergar esperanzas de que el Golden navegara en silencio, la fuerte corriente y el viento nos hacen ir a casi 7 nudos, a bordo frotamos las manos y disfrutamos el momento.
A una milla volvemos a encontrar las corrientes enfrentadas que provoca la isla, en esta ocasión apenas afectaron a nuestra navegación.
Y bien hicimos en disfrutarlo pues apenas habíamos recorrido diez millas, el viento se convierte en brisa, menos de 5 nudos, las velas comienzan a flamear y no pinta nada bien.
Recogemos genova y dejamos mayor para tener un mínimo de estabilidad, pero los botavarazos provocados por las olas de NE., Y SE., hacen imposible mantenerla izada, acabamos arriándola y el motor se hace indispensable.

LOS SIEMPRE PRESENTES CHUBASCOS

CHUBASQUITOS AL GOLDEN !!JA JA!!


Pasan las horas y la calma es total, pero solo de viento, pues las olas nos mecen y no precisamente con suavidad, es un tormento digno de prender fuego al barco.
Llevamos doce horas a motor, la temperatura en el interior del Golden se acerca a la del infierno y únicamente bajamos a beber agua y saludar a Satanás.


Y LOS CHUBASCOS

SE VIENE LA NUIT



Decidimos desde un principio que durante la noche no pondríamos luces de navegación, la proximidad con la isla de Margarita es de 50 millas y no queremos ser vistos por los posibles piratas que todo el mundo comenta que hay en la zona.
En una de las guardias, miro `por popa y veo las luces de un mercante, la primera impresión es que se dirige al norte, por lo tanto siempre veré la luz roja.
Pasan los minutos y no resulta como imaginaba, el mercante se aproxima a nuestro costado de estribor, parece acompañarnos y ahora pienso que se dirige al oeste, como nosotros.
Cuando vuelvo a dar un repaso a los horizontes, veo otro mercante aparecer al SE., enciendo la radio por si hay comunicación pero no oigo nada, continuamos sin luces y ahora comienzo a dudar si encenderlas.
Dejo pasar media hora y el mercante de estribor continua a menos de una milla, el otro veo claramente que nos cruzara por proa y aquí si decido encender luces.
En pocos minutos el mercante que tenemos a estribor cambia el rumbo y se dirige al norte, el otro tal y como pensaba nos cruza por proa a más de 5 millas, vuelvo a mirar los 360º y todo esta oscuro, por fin dejo la tensión de ver tanto hierro motorizado a nuestro alrededor y puedo tumbarme un rato.
Quiero creer que el primer mercante nos vio en el radar y se quedó a nuestro lado señalizándonos, pues su maniobra no era nada lógica, si es así, es para quitarse el sombrero, mis congralutaciones Sr. Capitán de la Marina Mercante.
A las 4 de la mañana el viento hace su aparición, entra del SE., con 15 nudos, pero durante todo la tarde habíamos sacado y recogido la genova con la esperanza de navegar a vela, ya estaba cansado de probar y a esa hora no me apetecían más esfuerzos, el motor se hacía cargo de las últimas horas y en todo caso esperaba el amanecer.

ELORGULLO DE LA PESCA

LA SILUETA DE LOS HERMANOS, ISLOTES DESHABITADOS VENEZOLANOS
Por fin aparece la silueta de la Blanquilla, es una sartén, creemos que la loma más alta deberá tener 30 0 40 metros, miro con los prismáticos pero las olas que aún continúan haciéndonos bailar no me dejan ver nada con claridad.
A falta de dos millas la caña vuelve a avisar, el carrete gana velocidad y tenemos que ralentizar la marcha, no hay forma de ganar sedal, después de una bonita pelea, sube a bordo otra barracuda, esta creemos que pasa de los cinco kilos y como estamos faltos de proteínas decidimos que formara parte de la tripulación hasta que llegue la hora de comer.

!!A LA RICA BARRRACUDA!!
Y por fin estamos al socaire de la isla, el color del agua marca la arena y la poca profundidad, allí apuntamos y cuando el fondo está a 7 metros dejamos caer el ancla.
En el mini plotter Garmin que llevamos la situación es correcta, pero como siempre me gusta comprobar el otro sistema que usamos, el programa de navegación Open Cpn, al encenderlo y conectar con los GPS, la posición es errónea, estamos subidos a la isla.

LA BLANQUILLA

!!EL COMITE DE BIENVENIDA
La primera impresión es de estar en un lugar salvaje, nada de construcciones, solo pelicanos que son los reyes del lugar, quedamos un buen rato viendo cómo se lanzan al agua en busca de su comida y el tiempo se detiene a bordo. 
Las ganas de pisar tierra son enormes, y no nos hacemos esperar, bajamos el dinghy y con todas las precauciones nos dirigimos a tierra. Decimos con todas las precauciones, porque si el motor del dinghy fallara, la fuerte corriente y la brisa dejarían muy pocas opciones de volver a tierra o lo que es peor al Golden.

LAS PLAYAS





LOS PEQUEÑOS FOSILES




PERDON POR LAS GOTERAS
En la orilla la transparencia y el turquesa del agua adquieren valores que sobrepasan nuestra comprensión, embobados hasta límites superiores, no dejamos de sentirnos agradecidos con la vida por disfrutar estos momentos.
Nos llevamos el snorkel y en el fondo todo es luz, las rayas moteadas nos vigilan de cerca y contemplamos su vuelo subacuático, es una danza a la hidronamica que nos hace levitar más de lo que ya flotamos.
Tantas emociones abren el apetito y en la nevera tenemos barracuda esperando a ser cocinada.
Obviamos el manjar para ahorrar adjetivos y únicamente decimos que estaba riquísimo.

 ? HAY BARRACUDA PARA COMER¿


EL ANTIGUO CAMPAMENTO DE PESCADORES


UN PEZ, AL QUE NO TENEMOS EL GUSTO DE CONOCER
Por la tarde dejamos que la relajación nos aborde y damos por hecho el día.
Con la falta total de iluminación en los alrededores, la noche se viste de estrellas, provocando que continuemos en ese lapsus mental donde no ser feliz, sería una verdadera deshonra a la vida que llevamos.
Amanece y tenemos vecinos, una lancha con tres personas esta fondeada a nuestro lado, la preocupación aparece y no le quitamos ojo de encima, son pescadores con fusiles acuáticos, vemos que sacan barracudas sin descanso y cuando dan por finalizada la jornada pasan a nuestro lado nos saludan y se marchan.
Tanto tiempo oyendo historias sobre los piratas venezolanos acaba mordiendo el cerebro y al final hay que hacer un esfuerzo para sobreponerse a tanto comentario piratesco.
Continuamos el día sin grandes cambios, snorkel, paseos por la playa, arroz con barracuda, fotos, leer, escribir, y cuando más cómodos estamos otra lancha.
Se acercan y a un costado puedo leer, guardacostas de Venezuela, a bordo hay cinco hombres, todos armados hasta los dientes, se abarloan y piden permiso para subir a bordo, sube un oficial y tres soldados, muy educadamente piden la documentación del barco y los pasaportes, después vuelven a pedir por favor que han de revisar la embarcación, nosotros muy tranquilos les facilitamos todo lo que piden y cuando acaban la inspección nos ponemos a charlar.
Cuando partimos de Grenada, me lleve menos cigarrillos de los que fumo, como es normal me los acabe y el síndrome de abstinencia me lo quitaba a base de fumarme la manzanilla, el té y hasta la menta poleo, aprovechando la visita de los guardacostas y su cordialidad, les pedí si tenían y uno de ellos sin pensárselo, me ofreció dos cigarrillos, aquel humo me sabia el doble de bien, primero por las horas que llevaba sin fumar y segundo por ser un obsequio de un guardacostas venezolano.
Nuestra curiosidad por Venezuela acumulada durante los últimos años, está a punto de recibir respuestas, comenzamos a disparar preguntas sobre seguridad, falta de alimentos, posibilidad de ir al continente, el oficial muy amablemente va respondiendo a todas, a unas con más ganas que otras pero nos aclara muchas de las dudas que traíamos.
Nos comenta que el poblado de pescadores que un día hubo en la isla se acabó por marchar, ahora vienen y van en el día desde la isla de Margarita, que a Puerto La Cruz, no hay problema alguno para llegar y estar, que ellos poseen internet en la base y que si queremos estamos invitados a visitarla y usar las conexiones, que tienen comida y que si queremos al lado de la base hay un buen fondeo, también nos dicen que ellos están en el 16 de la vhf y cualquier problema les llamemos.
A mi amor lo de ir a una base militar con todo hombres no le hace gracia y decidimos no aceptar la invitación,
Tanto el trato como la educación fueron exquisitos y agradecemos esa colaboración que nos ofrecieron sin pedir nada a cambio.
Como es costumbre, cuando finaliza el dia, volcamos las fotos de nuestra cámara al ordenador, es un ritual del que siempre gozamos, al visualizar las fotos comprobamos el descalabro, todas las fotos acuáticas están borrosas.
Al examinar la cámara vemos que ha dejado de ser estanca, ha recibido un golpe y ha perdido su cualidad de submarina, todo un desastre.
Damos por buena la decisión de habernos detenido en esta deshabitada y salvaje isla, nos habría gustado hacerlo con otros veleros y amigos, pero no siempre llueve a gusto del consumidor.
Las ganas de llegar a los Roques ya se hacen inaguantables y preparamos todo para zarpar mañana.